El triunfo de Evo Morales y la reacción de la reacción PDF Imprimir E-mail
Por Raúl Flores Castillo
 
El aplastante triunfo del Presidente boliviano, Evo Morales, y del gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) en las elecciones presidenciales abre desde ahora una nueva etapa en la historia política de ese país.

Con el apoyo de más del 60% de los votos y la mayoría del Congreso, el presidente Morales ha anunciado una nueva etapa de “refundación nacional”

El contundente triunfo electoral de Evo Morales, viene a ratificar y acelerar el proceso de cambios iniciado en ese país. Pero este triunfo no pasa inadvertido para los diversos sectores de la derecha latinoamericana y los grandes medios de comunicación afines a sus intereses. Inmediatamente confirmado el triunfo de Morales, comenzaron a rasgar vestiduras precisamente por la altísima votación que obtuvo. Sostienen en sordina que el Presidente se hizo del “control del parlamento”, que ahora tiene un “excesivo poder”.

A las derechas latinoamericanas y a los grandes medios de prensa les  duele el alto apoyo popular que tiene el proceso boliviano e insinúan en declaraciones y editoriales  un cierto desprecio por el ejercicio democrático, cuando en éstos resultan ganadores los sectores populares.

Hay que poner atención a ello, pues la historia latinoamericana está plagada de experiencias en donde los grandes medios de prensa y los sectores más retardatarios de la sociedad se comprometen  en golpes militares.

En lo inmediato, el presidente Morales, destacó que “no es poder del Evo, es poder del pueblo” y afirmó que el pueblo tiene ahora “el poder” necesario para acelerar las transformaciones iniciadas con las movilizaciones indígenas y populares, que impulsaron una asamblea constituyente y que luego ratificaron en referéndum.

Afortunadamente, con avances y retrocesos, continúa en el escenario latinoamericano instalada una corriente de gobiernos y pueblos que propugnan, con diversos matices y profundidad, procesos de refundación democrática,  de integración regional y de mayor independencia económica y política.

Claro está que a las derechas  latinonoamericanas le incomodan que también en elecciones  se refrenden respaldos a los procesos populares.
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