¿Qué es de la TV Digital en Chile? PDF Imprimir E-mail

altPor Eduardo Sepúlveda

En declaraciones recientes a la prensa el ministro de transporte y telecomunicaciones, Felipe Morandé, anunció que a más tardar en octubre,  esperan tener aprobado el proyecto de ley que establezca el inicio de la conversión de la televisión análoga a la TV Digital. Más aún, el secretario de Estado no descartó dar urgencia al proyecto. “Desde hace una década los chilenos hemos escuchado hablar a las autoridades de turno sobre la importancia de la TVD y sus múltiples beneficios. Diez años después este cambio sigue siendo una promesa sin que se concrete” comentó en un acto público.

Las afirmaciones del ex decano de economía de la Universidad de Chile tienen un asidero prácticamente incuestionable, pues  la decisión de escoger entre las normas estadounidense ATSC, la DVB europea y la finalmente seleccionada ISDB-T, de estándar  japonés adaptada en Brasil,  fue continuamente postergada en los gobiernos concertacionistas, especialmente en el de Michel Bachelet, pues esta administración debió lidiar con la implementación del cuestionado Transantiago que condicionó el trabajo del ministerio a cargo.
 
Las declaraciones de Morandé evidencian una significativa paradoja; apresurar el cuerpo legal que normará a la TVD-T en Chile, pues para muchos, esto amerita  tanto o más análisis que el estudio técnico científico.  

Chile se sumó a Argentina y Perú, que se inclinaron por el sistema de televisión digital terrestre, TVD-T, nipón-brasileño. Venezuela y recientemente Ecuador,  lo mismo. Colombia ha optado por el formato europeo, mientras que en Uruguay, el gobierno de José Mujica ha declarado que aún no deciden, contradiciendo la elección de la norma europea que la administración anterior había anunciado.

 altEl gobierno de Tabaré Vásquez creó el año 2007, la Comisión Nacional de Televisión Digital Terrestre  para estudiar la norma que escogerían. Dicha repartición emitió un informe del que el profesor de la Universidad La República de Montevideo, Gabriel  Kaplún observó: “El documento no se pronunciaba explícitamente sobre el tema (inclinación por una norma) pero mostraba las consecuencias diversas que estas opciones podían tener en cuanto a una mayor o menor apertura a nuevos actores y contenidos en el campo televisivo nacional. También afirmaba que estas opciones no dependían de la norma tecnológica a adoptar sino, principalmente, del marco regulatorio que se estableciera, en tanto, las distintas normas disponibles habían ido convergiendo hacia ofertas bastante similares en los cuatro aspectos ya mencionados”.

La cita, aunque extemporánea, brinda utilidad en el caso del proceso de TVD-T chilena. Los actores involucrados para decidir la norma, aunque presenciando simposios y  cátedras, postergaron excesivamente una decisión que se tomó entre cuatro paredes. Hoy, que es el momento de analizar exhaustivamente los marcos que regularán la nueva industria, de debatir la legislación que debe, por ejemplo, impedir la conocida –en Chile y Latinoamérica- concentración de los medios, garantizar el acceso a la nueva forma de entretención,  educación e  información de  todas y todos; ahora, que es necesario estar más presto con la brecha digital entre las capas sociales y la correspondiente alfabetización de la clase más postergada del desarrollo socioeconómico, es a lo menos, inconveniente apresurar decisiones que en democracias como la chilena, no participa la población del país.

Además, la primera autoridad de la nación, que pudo haber proyectado a la ciudadanía una preocupación por la situación y futuro de la televisión chilena, dejó pasar la oportunidad y se desprendió de Chilevisión con no pocos meses de desfase, de acuerdo a su compromiso de campaña. Esta actitud del gobernante, por ejemplo, fue contraria a acelerar los nombramientos del Consejo Nacional de Televisión y TVN. Todo indica que el presidente priorizó otras variables al no acelerar la venta de Chilevisión. ¿Qué prioriza la celeridad del ministro Morandé?  

“En todos los casos resulta claro que el problema central no es tecnológico, sino político, o técnico-político si se prefiere. Por eso es clave que los estudiosos de la comunicación latinoamericanos incluyan con urgencia el tema en sus agendas de investigación y, sobre todo, que el tema se debata de modo mucho más amplio a nivel social y político”. Advertía Kaplún en el 2007.

La afirmación de Kaplún, puede comprobarse: Ud., que lee estas líneas y que los informativos en más de alguna ocasión le han contado de los índices de aprobación que tiene el gobierno, o el ministro, o la institución X, ni hablar de las encuestas en periodos eleccionarios… ¿Le han preguntado, o ha leído  sondeos sobre qué  tipo de TVD-T le gustaría a los chilenos?

Bueno, cabe suponer que muchos no esperan más de lo mismo ¿Verdad?
 
mayo 2010

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