Vida, Fulgor y Muerte de la Maestranza de San Bernardo PDF Imprimir E-mail

Por Víctor Cornejo A. y Katherine Ríos M.

Este año se cumplen 90 años de la fundación de la Maestranza de San Bernardo. Este año también se declaró Monumentos Históricos a los tres últimos edificios (correspondientes a los talleres de calderería, herrería y maestranza central), una placa de bronce recordatoria, la tornamesa y la portería original de esa verdadera ciudad ferroviaria. Esta es su historia.

Enrielando Historias
Pitos de locomotoras, vapor, calderas, chimeneas humeando, ruido de martillos, acero contra acero; miles de hombres templados, decididos, sabedores de su importancia para el desarrollo del país, dieron vida en 47 Km2. a lo que fue fiel reflejo del Chile de entonces, del Chile industrial y desarrollista.
¿Quiere Ud. vivir en el sector histórico de San Bernardo? Condominios, colegios, malls, seguridad, cine, etc. Viva en condominio Maestranza. Esta es la invitación que Inversiones e Inmobiliaria Sur Sur S.A. hizo para formar parte del Chile actual en los mismos 47 Km2. El cara y sello de la historia de un país. Esta es parte de la historia de la Maestranza Central de San Bernardo.

De flamantes carruajes a toscas trochas
Imaginar la comuna de San Bernardo hacia comienzos del Siglo XX, hace fijar diversas miradas en la historia; en la aristocracia de la época que, en elegantes carruajes, viajaban a la comuna para descansar en sus quintas y parcelas durante la época estival. Raúl Besoain, profesor e historiador de San Bernardo comenta: “…no se acostumbraba ir a la playa a veranear, sino, que las familias aristocráticas venían a San Bernardo. Incluso la gente, al igual que en la playa, arrendaba casas con todo tipo de cosas para trasladarse aquí o tenían sus propias casas, de las cuales todavía por ahí se pueden ver restos”. En una zona fundamentalmente agrícola enclavada a 18 kilómetros de la capital que surtía de sus productos a la urbe. En un país convulsionado por la organización obrera que crecía día a día, así como los partidos populares que agitaban los vientos del cambio y la reforma.
Pero también fue el desarrollo acelerado del ferrocarril en Chile y ese crecimiento hizo necesario la construcción de una maestranza que resolviera los problemas que trajo aparejado este desarrollo. Es así como bajo el gobierno de Ramón Barros Luco, en 1913, se generó la inquietud por contar con una Maestranza Central con el fin de realizar reparaciones de locomotoras, carros y coches y, paralelamente, rebajar el elevado costo de estos trabajos que ya se desarrollaban en la Maestranza Barón de Valparaíso.
En este marco, el Gobierno organizó un concurso público para la construcción de una Maestranza Central Modelo en San Bernardo. Este concurso se lo adjudicó la firma Niles-Bement-Pond de Nueva York, que diseñó su construcción a base de pabellones de hormigón armado y con una capacidad para reparar anualmente 300 locomotoras, con sus tenders de trocha de 1.676 metros y mantener diariamente en reparación 50 coches de pasajeros y 400 carros de carga, no sólo para fabricar las piezas necesarias, sino las que se precisaran para las maestranzas auxiliares. Dichas construcciones estuvieron a cargo de la “Compañía Holandesa para Obras en Concreto Armado” y se iniciaron finalmente en 1916, el funcionamiento propiamente tal se inició el 1 de abril de 1920, con 358 operarios y en diciembre de ese mismo año ya laboraban en él, 789 obreros.

En San Bernardo entonces, comienza a producirse un cambio radical en la composición social de sus integrantes, la aristocracia se retira a Cartagena y Viña del Mar, mientras los obreros y sus familias se instalan en ella. algunos incluso fueron traídos desde Concepción y de Temuco.

Un coloso a todo vapor
Esta gran nave llamada Maestranza, la segunda más importante de Sudamérica después de Remedios, Argentina, se erigió en 47 km2 con un gran pabellón central en hormigón armado de 16.000 m2, dividido en 5 naves longitudinales.
Cuesta imaginar estas redes de talleres interconectados por líneas férreas en su interior; conocer los nombres de los talleres aproximan al tipo de trabajo que allí se realizaba, como por ejemplo el Taller de Calderería: repara los calderos de las locomotoras y construye otros de repuesto, fogones de recambio y en general, ejecuta todos los trabajos de calderería de importancia que se necesitan en la empresa, tanto de locomotoras como para casas de fuerza, este taller abarca todo el extremo sur del pabellón central llegando a ocupar a 200 trabajadores. Raúl Besoain comenta al respecto: “…el taller de calderería y el de fundición eran los más duros, los que exigían más esfuerzo de los obreros”.
Asimismo el taller de carpintería se preocupaba de todas las piezas pequeñas y grandes en madera que traían las locomotoras, pequeñas junturas, terminaciones, etc., lo que implicaba no sólo producir piezas de repuesto de manera serial, sino que también se necesitaba de la pasión del artista en el acabado de éstas.
Mención aparte, se debe hacer del gran Taller de Locomotoras, donde éstas se armaban, reparaban y construían, y que funcionaba en el pabellón central junto a otros cuatro talleres. En este taller existían dos vías de rodadura para puentes grúas, estos con capacidad para levantar una pesada y poderosa locomotora y pasarla sobre las que se encontraban en reparación
El corolario de todo este esfuerzo mancomunado de herramientas y hombres, llega a su máximo esplendor en 1942 bajo el gobierno de Juan Antonio Ríos, con la construcción de la primera Locomotora en el país, y posteriormente otras 6 en el año 1944, las primeras y únicas fabricadas íntegramente en Chile.

Una ciudad obrera llamada Maestranza
Describir a la Maestranza como una ciudad obrera, no es azaroso. Miles de trabajadores (llegó a ocupar a 1850 obreros, 200 empleados y una planta técnica de alrededor de 50 profesionales y técnicos), decenas de talleres y muchas personas que pululaban alrededor de la usina, dan cuenta de ello. Don Manuel Rodríguez, ex dirigente de los obreros de la Maestranza hasta el año 73, fecha en que fue despedido por la administración dictatorial, y presidente de la Unión Ferroviaria y de montepiados, cuenta: “…existían treinta y dos talleres y se trabajaba por turnos de lunes a sábado, se entraba a las 7 de la mañana, los que alcanzaban iban a almorzar a sus casas, los otros llenaban las pensiones que existían alrededor de la maestranza”.

Cómo no considerarla una ciudad, si en su interior se agrupaban los trabajadores detrás de diferentes partidos populares, se crearon periódicos y revistas. Arturo Velázquez, uno de los fundadores del Partido Socialista, trabajador de la maestranza que llegó a ser jefe del taller de herrería, declaró en una entrevista: “…en la maestranza nació el diario 'El Siglo' [órgano oficial del Partido Comunista, hasta hoy, N. de los E.] y yo, como socialista, fundé el diario 'Herramienta', que durante la huelga larga repartíamos a la salida del trabajo. Al respecto, don Manuel Rodríguez se refiere a la huelga de 1958, “…fue una larga huelga que duró 54 días y que se debió a la actitud prepotente de un supervisor. En ese tiempo no faltaba la actitud injusta de un jefe”.
Qué es si no, la presencia de casi todos los candidatos presidenciales en la Maestranza cada vez que se acercaba una elección. Don Oscar Aguayo, ex dirigente ferroviario, recuerda: “…En San Bernardo la derecha ganaba siempre las elecciones por el cohecho, así que empezamos a combatirlo a puñetazo limpio, en las elecciones de 1938 ganó don Pedro Aguirre Cerda por más de 1.500 votos. Eso fue un terremoto. La derecha pidió la nulidad de la elección”.
En el año 39, se produce un intento de golpe militar contra el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, el historiador Besoain explica: “…se llamó el Ariostazo, pues quién lo dirigió era el general Ariosto Herrera, el centro de esta conspiración era la Escuela de Infantería aquí en San Bernardo”, y agrega “…el director de la Escuela de Infantería era el Coronel Guillermo Barrios, quién aplacó en la misma Escuela este intento de golpe militar, a su vez, desde la gobernación movilizaron a los obreros de la maestranza y salieron en desfile con el Orfeón, con sus emblemas y estandartes”. Este ejemplo ilustra la fuerza, la decisión, la fortaleza de la organización de los obreros maestrancinos y su liderazgo tanto en el gremio de los ferrocarrileros, como a nivel general de la clase obrera del país.

No es sólo trabajar y trabajar
Música, deportes, celebraciones, tertulias, educación, personajes y anécdotas se conjugaron en la vida de los maestrancinos y sus familias. La vida cultural y social en la maestranza Central era intensa, así lo testimonian diversas fuentes de la época.
¡Viva Chile Mierda! Se escuchaba cada 17 de septiembre en los diversos talleres de la maestranza. Más de 7.000 personas, entre trabajadores y sus familias se reunían en su interior para celebrar las fiestas patrias cada año. “…Para esa fecha los trabajadores y sus familias, se vestían con las mejores “pilchas”, ferrocarriles colocaba un tren especial para traer a las familias de Santiago y a los invitados”, comenta don Manuel. La locomotora de este tren se adornaba como fonda, utilizando banderas y ramas de palmeras.
En la maestranza se desarrollaba una fructífera actividad deportiva: todos los talleres tenían equipos de ajedrez, basquétbol, ping-pong, rayuela y fútbol, al respecto don Manuel señala “…se realizaban olimpíadas cada año intertalleres”. En el ajedrez, los deportistas maestrancinos destacaron sobremanera, basta señalar el caso de la ajedrecista Berna Carrasco que, en el año 39, obtuvo el primer lugar en el campeonato sudamericano y tercero a nivel mundial de la especialidad.

“…Después de los partidos terminábamos con empanadas y vino tinto”, relata don Oscar Aguayo, al referirse a los partidos de fútbol que se realizaban en la maestranza. Existió el club deportivo Maestranza Central de reconocido prestigio a nivel internacional. Esta actividad deportiva se desarrollaba en el Estadio Maestranza, donde equipos profesionales como la UC y Audax Italiano entrenaban en él. Este estadio fue vendido posteriormente a la empresa VULCO.
En el campo de la música, los trabajadores formaron diferentes agrupaciones, tales como conjuntos folclóricos, de música popular, un Orfeón Ferroviario, etc. Estos grupos formados por los propios trabajadores, eran a menudo contratados por la empresa o por los talleres para animar sus fiestas.
Un papel muy importante en el desarrollo cultural de los trabajadores, lo constituyó la construcción del Gimnasio Ferroviario. Ubicado en la calle Bulnes de la comuna, este recinto albergó al Ballet húngaro, a la Embajada Cultural de México, a la Orquesta Sinfónica de Santiago, al Ballet de Arte Moderno y al Instituto de Teatro de la Universidad de Chile. Es menester destacar aquí la presentación de diversos equipos de básquetbol, tales como la selección de Brasil y la de los Globbers Trotters.

Tiznados de cuerpo y alma
Los “tiznados”, llamados así por el permanente negro del carbón de sus rostros y overoles, fueron protagonistas de innumerables anécdotas, personajes que aún son recordados con cariño por los sobrevivientes.
Las “tallas” o bromas iban y venían a partir de las 7 de la mañana, hora de ingreso a la maestranza, al calor del “choquero” (jarro para el desayuno). Don Oscar Aguayo recuerda al “ladrillo”, famoso personaje en la maestranza y conocido por su mal carácter, bueno para la “quisca”, llamado así pues pasaba mucho tiempo preso por peleas a cuchillo limpio. “…Nos tocó ir a despedirlo al cementerio, no recuerdo de qué murió. Un compañero maestrancino empezó a decir las últimas palabras de adiós, dijo: –Fue muy buen compañero ferroviario, dejó en esta vida huellas imborrables–. El discurso era muy solemne, pero cuando dijo “huellas imborrables”, nosotros tuvimos que bajar la cabeza y aguantar la risa”.

Ultima Estación: Condominio Maestranza

“…Después de los partidos terminábamos con empanadas y vino tinto”, recuerda un antiguo dirigente maestrancino. En 1970, con el gobierno popular de Salvador Allende se llega en Chile a la más alta expresión de lucha político social jamás alcanzada por el movimiento popular en la historia del país, curiosamente, en el mundo entero se conoció esta experiencia de transformaciones radicales como “la revolución con empanadas y vino tinto” aludiendo de ese modo a la forma particular que asumió el proceso de cambios en Chile. Esta pequeña coincidencia anecdótica permite graficar de algún modo como era el país hasta el año 73.
El golpe militar del 73, es el comienzo del fin de esta época de esfuerzos y sudores compartidos. Esta vibrante amalgama de hombres, máquinas y herramientas, representó cabalmente al Chile pujante, al Chile de los sueños posibles e imposibles.
El 28 de septiembre de 1973, militares fuertemente armados rodean la Maestranza Central de San Bernardo, el día 11, el Presidente Allende, había llamado al pueblo a mantenerse tranquilo, por lo que los trabajadores se presentaron a sus puestos de trabajo, los soldados avanzaron y ocuparon la fábrica, allanándola prolijamente. Once trabajadores, incluidos dirigentes sindicales son detenidos, nunca más se les volvió a ver con vida.
La dictadura, tal vez en pago a la actitud sediciosa y contrarevolucionaria de los camioneros, dejó que ferrocarriles y con ellos la Maestranza Central de San Bernardo, muriera por inanición, así al menos lo plantea el historiador Raúl Besoain: “la decadencia de maestranza tiene que ver con la decandencia de ferrocarriles en general”; e indica, “…los transportistas le pasaron la cuenta a Pinochet, estos habian ayudado a derrocar a Allende” agrega; “…para el transportes de camiones, ferrcocarriles era una competencia dura y por lo tanto habia que desplazar a ferrocarriles, y darle auge, de ese modo al transporte camionero, eso yo creo que es clarísimo” finaliza.
Empezaron los despidos en ferrocarriles y en la maestranza. En 1979 en una carta del Consejo Ferroviario a Pinochet le dan cuenta de esta situación, en ésta le explican que han sido despedidos más de 3.000 funcionarios, que los ramales han sido cerrados, que las vías han sido abandonadas, y le piden que tome medidas para detener esta situación, nunca obtuvieron respuesta.

A fines de 1995, la empresa de Ferrocarriles del Estado llamó a licitación para la construcción de un proyecto inmobiliario en los 47 km2. que ocupó la Maestranza de San Bernardo.

Preciso epígrafe que muestra el Chile por el cual deambula nuestro país.

Triste epílogo para una de las expresiones que mejor grafican el Chile que tal vez no volveremos a ver.
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