La Independencia: un sueño inconcluso PDF Imprimir E-mail
altCon el 2010 nos llegó el tan anunciado Bicentenario.

Un sinnúmero de iniciativas se anuncian como parte del tributo a la fecha que se conmemora. Feriados, inauguraciones, programas televisivos se multiplicarán a medida que se acerque el mes de septiembre.

Pero entre tanta evocación de la historia poco o casi nada se dice respecto a qué debiéramos evocar los chilenos.

Más allá de la fecha precisa y efectiva de la independencia, lo que debiéramos evocar es el proceso independentista y si éste, después de 200 años ha culminado exitosamente o aún tenemos tareas pendientes, en tanto chilenos, latinoamericanos y parte de la humanidad toda.

En los comienzos de la República, hubo corrientes independentistas que propugnaron un Chile justo y para todos, sustentado en la participación popular e independiente de las metrópolis hegemónicas de entonces e integrada a los pueblos hermanos en el entorno más cercano.

En el centenario, las palabras independentistas y de integración latinoamericana se hacían escuchar en las voces y las luchas de los sectores populares.

En el último tercio del reciente del siglo XX, la expresión y lucha del pueblo -si del pueblo- construyó una propuesta independentista, en que la recuperación de las riquezas básicas y la participación popular se convertía en proyecto liberador y justo para los postergados en la historia. Sólo a sangre y fuego pudo abortarse dicha gesta emancipadora.

Hoy, en los inicios del siglo XXI, debiéramos hacer del Bicentenario mucho más que una palabra que gire en torno a festividades o inauguraciones de algún centro cultural o de un edificio. Quizás debiéramos preguntarnos si las riquezas básicas son efectivamente de todos los chilenos y si la Constitución que nos rige fue consultada y refrendada por todos. De no ser así, ha llegado la hora de la reflexión y la acción.

Entonces y sólo entonces, la palabra Bicentenario dejará de ser usada como una palabra mágica en torno a cuestiones accesorias y se constituirá en la continuidad de los sueños independentistas inconclusos aún.



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