Realidad y ficción en la República Dominicana PDF Imprimir E-mail

Por María E. Alonso, desde Santo Domingo

El presidente dominicano, Leonel Fernández asumió oficialmente su segundo mandato consecutivo –el tercero desde 1996- en medio de una crisis económica internacional y nacional delicada. A la ceremonia de toma de posesión del 16 de agosto asistieron el Príncipe Felipe de Borbón, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet y los mandatarios de Haití, René Preval; de Colombia, Álvaro Uribe; de El Salvador, Elías Antonio Saca y el vicepresidente cubano Esteban Lazo.

Los dignatarios y otros representantes de una decena de países invitados a la ceremonia de investidura, escucharon con aprobación un discurso coherente sobre las consecuencias de la crisis energética y alimentaria internacional.

Sobre la problemática interna, en cambio, su alocución se aproximó más a la ciencia ficción, que a la posibilidad real de que su gobierno pueda encontrar soluciones efectivas a los problemas de mayor relevancia para la sociedad.

Leonel Fernández empezó su tercer mandato de cuatro años con la propuesta de un ambicioso programa: presentará al Congreso un plan para modificar la Constitución, que pretende ampliar sus posibilidades de reelección y reconocer nuevos derechos ciudadanos; asegura que aplicará una política de "tolerancia cero" a la corrupción y llevará a cabo una serie de proyectos de infraestructura. Entre los mencionados por el Presidente están la mejora de la red de electricidad, la construcción de una nueva línea de Metro, terminación de carreteras, hospitales y numerosas obras en la capital y provincias.

En su discurso esbozó una estrategia para reactivar la economía, tambaleante por los altos precios del petróleo y los alimentos. No obstante, Fernández se propone mantener el crecimiento del Producto Interno Bruto en un 6% anual y la inflación en un solo dígito; fortalecer los sectores productivos, sobre todo el agropecuario, y aumentar el gasto público para inversiones en educación, vivienda y salud.

Si por un lado, la baja de las remesas que envía la comunidad dominicana en el exterior, de más de dos millones de personas, amenaza una de las principales fuentes de divisas del país; por otro lado confía en el capital que entre del turismo y de las inversiones extranjeras.

Se pasa de confiado Leonel Fernández. Pero todo el mundo sabe que una cosa es el discurso y otra muy diferente el día a día. Ni sus propuestas, ni los pocos movimientos en su gabinete formulan el apremio de cambios en la estructura de un sistema gubernamental que, en ninguno de sus tres períodos, ha podido erradicar males que ya se asumen como endémicos.

Nadie puede negar que, a los 55 años, Leonel Fernández es el líder del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, fortalecido frente al caos financiero que dejó a su paso el gobierno del Partido revolucionario Dominicano, PRD, 2000-2004.

Se le reconoce al Presidente que nunca ha perdido unas elecciones. Entre otras razones por su capacidad y la de su equipo económico de mantener una relativa estabilidad macroeconómica, tanto en su primer mandato, 1996-2000, como en el período que acaba de concluir, 2004-2008.

Pero la ciudadanía tiene otras urgencias. La corrupción, el clientelismo, la baja inversión social, el eterno problema energético y la precariedad de los servicios en general, el aumento de la criminalidad y la calidad en la educación y salud públicas forman parte de una larga lista de exigencias ciudadanas.

Unos días antes del 16 de agosto, Fernández anunció una serie de medidas de austeridad y de ahorro, así como algunas disposiciones de corte social que intenten contrarrestar los efectos de la situación económica en los sectores más necesitados del país.

Pero la crisis económica y mundial y los precios del petróleo ya se sienten en República Dominicana. En lo que va de año han subido sistemáticamente las tasas de interés y los créditos empresariales y de consumo suben mes a mes.

"Guerra avisada no mata soldado". Esa parece ser la observación de analistas económicos y sociólogos, quienes recomiendan al gobierno detener el gasto público y asumir una verdadera política de austeridad.

Sólo así podrá fortalecer el Estado de derecho y la institucionalidad; garantizar la estabilidad financiera, la seguridad alimentaria y ciudadana y la eficiencia en los servicios de salud y educación, pilares esenciales a los que aspira una ciudadanía que votó en las urnas por el desarrollo humano y la democracia.

Esa es la actual disyuntiva de Leonel Fernández: cumple su juramento o pierde toda credibilidad.

Michelle Bachelet llama a luchar contra el narcotráfico.

Las declaraciones de la mandataria chilena durante su visita a República Dominicana para participar en la toma de posesión del presidente, Leonel Fernández, fueron destacadas en la prensa local, en momentos en los que el tema ocupa la atención de todos los sectores del país.

En las últimas semanas, el país sigue con atención las investigaciones sobre la matanza de siete narcos y la desaparición de un cargamento de drogas. De la verdadera historia, ocurrida en un paraje cercano a Baní, unos 75 kilómetros al sureste de la capital, Santo Domingo, se ignora casi todo, pero más de una pista podría demostrar la implicación de autoridades judiciales y altos oficiales.

En ese sentido, Bachelet reiteró su deseo de que "sea continuada la lucha contra el narcotráfico por parte de ambos gobiernos"

También insistió en que hay que "hacerle frente a situaciones como los precios del petróleo y la crisis del sector eléctrico".

La Presidenta de Chile reconoció que su breve visita al país caribeño es un gesto de respaldo de su gobierno al mandatario dominicano, "que tiene una visión similar a la chilena en política exterior y sobre el panorama de la región".

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