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El triunfo de Sebastián Piñera, sorprendió al mundo. La prensa internacional, de distintos signos, no encontró mejores titulares que aquellos que hacían referencia al carácter de millonario del candidato electo. Quizás, buscando señalar alguna razón que explique su triunfo. En nuestro país el triunfo de Sebastián Piñera parece ser más la derrota de la Concertación y las debilidades de la izquierda.
Aquí van cuatro primeras opiniones de los resultados... más parecen sensaciones. De bocinazos, rostros y triunfos Por Raúl Flores Castillo

En la tarde del triunfo electoral de Sebastián Piñera, las bocinas de los automovilistas se hicieron sentir. Por la Alameda, en pleno centro de Santiago, el rugir de las 4x4 encabezaban las caravanas de vehículos y tras ellas, los buses contratados en comunas populares agitaban las mismas banderas impresas con Piñera y el Cambio.
En el comando de Eduardo Frei, se respiraba un aire de tristeza, rabia e indignación. El rostro tranquilo y sereno de Ana González, la madre de una familia destrozada por la dictadura militar, observa...mientras el humo de su enésimo cigarrillo se eleva al cielo.
Con seguridad vendrán análisis y más análisis de las causas de un triunfo, de las razones de la derrota concertacionista y los diagnósticos que plantearán desafíos a quienes se sienten distantes de las dos alianzas que hegemonizaron los veinte años recientes.
Ciertamente, el triunfó electoral de Sebastián Piñera es el triunfo de la vieja derecha política que supo mimetizarse tras la vaga idea del cambio. Es el resultado de la contribución de ambas alianzas a la instalación en vastos sectores populares de valores culturales propios de la sociedad de consumo y el individualismo.
El triunfo electoral de Sebastián Piñera, es el triunfo del poder económico y mediático. De alguna manera es también ideológico, pues las grandes ideas de transformación social se vieron relegadas tras preocupaciones más inmediatas como la delincuencia, los bonos transitorios en dinero y otras propuestas absolutamente circunstanciales.
La derrota de la Concertación, cierra un largo ciclo de una alianza que, constituida a mediados de los años ochenta, se propuso la transición desde la dictadura militar a gobiernos civiles elegidos por vía electoral, pero que gobernó y administró, en lo esencial, el mismo modelo económico.
Toda la izquierda, fragmentada y dispersa, en sus diversas manifestaciones, deberá repensar su accionar, sus propuestas, trabajar por su unidad y su re-vinculación con los territorios sociales, en muchos de los cuales adquirieron más cercanía y relevancia temas vinculados a los logros individuales y no colectivos.
Se ha cerrado un ciclo, se vienen realineamientos políticos, de cuyo curso todo está por escribirse aún.
Ya en la noche, y mientras transcurría el acto de celebración del recién electo y millonario presidente, los bocinazos se concentraban en el barrio alto y sus ecos se confundían con las voces de quienes animaban la fiesta derechista.
Y llegaron en andas Por Víctor Cornejo

“¡No podría soportar ver a Novoa o Cardemil, de nuevo en La Moneda! Le escuché decir a una periodista de izquierda, en la entrada del Hotel Plaza San Francisco, lugar elegido por el comando de Eduardo Frei para esperar los resultados.
Tendrá que acostumbrarse. Los golpistas y partícipes de la dictadura estarán en La Moneda y en los Ministerios. Llegarán ya no escoltados por la guardia pretoriana de entonces, con las bocas amenazantes de fusiles asomadas por las ventanas de sus autos sin patente y con vidrios polarizados. Llegarán en vehículos del Estado, con una pequeña escolta de funcionarios policiales y tratando de pasar casi desapercibidos.
Llegarán en andas del 51,6% de los votos que los electores de diversos estratos socioeconómicos les otorgaron en esta segunda vuelta electoral.
Llegarán en andas de la ausencia de participación popular en todo el ciclo de gobiernos concertacionistas, impulsada por éstos y apludido por la derecha.
Llegarán en andas de la jamás cumplida y siempre prometida profundización de la democracia.
Llegarán en andas de una alegría que sólo llegó para unos pocos, los de siempre.
Llegarán en andas de la dispersión, de proyectos personales y falta de seriedad de una izquierda que no supo o no pudo construir un referente amplio y un programa que convocara a los más. ¿Crece el "pueblo pobre derechista"? Por Luis Arellano
En la población San Gregorio, un populoso barrio del sector sur de Santiago, abundan los murales del Colo Colo y también algunos llamando a detener la violencia, pues en sus calles se han verificado graves enfrentamientos entre bandas de narcos, poniendo en riesgo la seguridad de sus habitantes. Por su carácter popular podría pensarse que aquí la derecha no obtendría muchos votos y además en este lugar cerró su campaña Eduardo Frei. En varias calles se observan murales con su nombre.
Por todo lo anterior no sorprendió que el candidato concertacionista se impusiera en la mayoría de las mesas de sufragio del barrio, ubicadas en modernos colegios de reciente construcción. Sin embargo los votos que recibió el derechista Piñera no fueron pocos. En algunas mesas la distancia entre ambos contendores se hizo estrecha, en otras un poco más holgada pero todos esos votos finalmente se sumaron al torrente de preferencias que permitieron al derechista ganar la presidencia por escaso margen.
 Al menos en este barrio popular ganó quien "debía" ganar, porque en otros ganó quien "no debía", o sea Piñera, señalando el retroceso en adhesión popular de la Concertación y ratificando el avance de la derecha en sus territorios sociales y electorales. Un fenómeno que se viene constatando desde hace varias elecciones a la fecha.
Naturalmente tras el desastre del domingo 17 todos cuestionan a los perdedores y en especial a ciertos líderes de ese bando. Pero mientras la grita en su contra va en aumento, pocos, al menos en estos momentos, se cuestionan el hecho que tantos votos de gente modesta, como los de San Gregorio y de otros barrios parecidos, favorecieran a un derechista y no a posiciones que teóricamente son más cercanas al mundo popular, es decir a la izquierda o al menos a la centro izquierda.
En medio de la campaña el candidato izquierdista Jorge Arrate cuestionó que los pobres votaran por los ricos. Lo hizo a través de sus spots de televisión, pero bien podría haber dirigido la pregunta a todos los que resultaron derrotados en estas elecciones, incluyendo a su bando y a otos sectores de izquierda más radical.
Este mismo candidato tuvo un pequeño altercado con uno de sus activistas territoriales, en una comuna popular de Santiago, porque sus adherentes organizaron un acto juvenil al cual asistió escaso público. "Compañero, le enrostró, no debemos esperar que la gente venga hacia nosotros. Nosotros debemos ir donde está la gente", marchando a continuación a un centro comercial vecino donde sorprendió a varios al acercarse, presentarse y rápidamente estrecharles la mano.
Circulan diversas explicaciones sobre la derrota del 17 de enero. Desde las que centran la atención en los errores de los líderes concertacionistas hasta las que aluden a cambios culturales y sociales "profundos", provocados por dos décadas de neoliberalismo administrado por gobiernos de centro-izquierda, con "sensibilidad" social.
La discusión recién comienza y especialmente en la izquierda, donde al decir de muchos abundan los politólogos y analistas "al pedo" y muy pocos los que se dan el trabajo de marchar donde vive el pueblo, preguntarle face to fáce porqué votan por los ricos y tenderles una mano afable y no un panfleto con consignas a veces extravagantes.
Bien cabe integrar a los análisis algunos datos empíricos que refuerzan lo anterior. En la mesa 67 de mujeres, ubicada en un colegio en el corazón de la población San Gregorio, Frei obtuvo 96 votos y Piñera 91, en otras la cifra fue más holgada y el derrotado obtenía sobre 100 y el derechista bajo los 80. Ganó Frei, pero los votos de Piñera no fueron despreciables. En segundo lugar no todos los que celebraban el triunfo del magnate en Alameda portaban retratos de Pinochet, no todos provenian de los barrios más conspicuos, no todos llegaron en camionetas "4x4" a la Alameda. No todos o todas eran rubias cuicas.
Muchos llegaron a pie o dando bocinazos desde taxis, transportes escolares y vehículos utilitarios. Numerosos eran morenos y gorditas de población y junto con celebrar la elección del magnate Piñera tocando cornetas de plástico comieron unos recios hotdogs y "sanguches de potito" expendidos por vendedores ambulantes. Fin de la Transición Por Eduardo Sepúlveda
 “El proyecto político de construir un país más solidario y más inclusivo, sigue vigente” fue unas de las últimas frases del discurso de Eduardo Frei con el cual reconocía la derrota electoral frente a Sebastián Piñera.
Minutos después de la alocución del senador DC, en el mismo podio, el ex presidente Lagos respecto al ciclo político que se cierra con la llegada a La Moneda de Piñera, sostuvo: “Ha terminado de una manera que nos tiene que enorgullecer a los chilenos”
Son frases de dos ex mandatarios concertacionistas. Ambos, figuras prominentes en la política nacional durante estos últimos veinte años, por ello, gráfica son sus reflexiones
El proyecto político sigue vigente, sostiene Eduardo Frei ¿a manos de quién continúa ese proyecto? ¿Cuáles serán las fuerzas políticas que lo retomarán? ¿Será la Concertación de Partidos por la Democracia, es decir, el PS-PPD, la DC y el PRSD?
El Partido Socialista y la Democracia Cristiana vienen acusando crisis desde la elección de alcaldes, prácticamente hace dos años. En esa ocasión el PPD y PR se distanciaron presentaron listas apartes. La interferencia en la sintonía al interior del pacto ya se hacía sentir.
Hoy, después de dos renunciados timoneles y dos que permanecieron –se repite el entendimiento de dos y dos- todo parece indicar que el fantasma de la candidatura de Marco Enríquez seguirá rondando en estos cuatro partidos, tal vez, hasta que logre germinar en las entrañas concertacionistas un nuevo referente. Sin duda que el triunfo de la derecha deja el quirófano listo para probable parto, que será presenciado por un seguro replanteamiento a que se deben someter sectores de la izquierda del Juntos Podemos para mantener en pie el programa de gobierno que enarbolara el ex candidato Jorge Arrate.
Por su parte, Ricardo Lagos Escobar, se refiere al término de un ciclo. Se referirá, seguramente, a la transición que se vivió durante estos veinte años de gobiernos concertacionistas, que en lo político y económico, mantuvo mucho de la herencia pinochetista, pero que al fin y al cabo, se consideran gobiernos democráticos.
La política como los procesos sociales, son construcciones humanas; por ello, sus contradicciones. Hoy, termina la transición desde una macabra dictadura militar al periodo de los gobiernos civiles elegidos vía sufragio universal, y termina, cuando llegan al gobierno muchos de los responsables de la crisis, hace ya 37 años; dialéctica pura… 

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