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| Dilemas Año II Agosto 2010 |
| Poli Délano: El Premio Nacional de Literatura debe ser anual |
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![]() Se ve relajado, dice que es un optimista, cree que las demandas de la SECH, serán escuchadas. Enrique Délano Falcón, conocido como Poli Délano (74 años), nació en Madrid. Hizo clases de literatura inglesa en la Universidad de Chile desde 1962 hasta 1973, cuando tuvo que partir al exilio. Es contrario al indulto solicitado por la Iglesia a violadores de derechos humanos. De todo conversó este prolífico escritor con Dilemas en la Sociedad de Escritores de Chile, lugar de la entrevista. La Sociedad de Escritores de Chile ha encabezado una campaña para reinstalar el Premio Nacional de Literatura anualmente. Dentro de esa campaña, ¿en qué pie están los escritores chilenos?, ¿qué peso han perdido o han dejado de tener en las políticas culturales que se implementan desde el poder central? Primero, tengo que decir que el Premio Nacional antes era anual y la campaña que se está haciendo ahora es para recuperar esa anualidad. Se está haciendo desde la Sociedad de Escritores, desde Letras de Chile, y yo creo que todos los escritores están por eso, sería ilógico que no fuera así. Pero quiero decir también que en el pasado, antes de que hubiera estos cambios, que en realidad se gestaron dentro del gobierno de la Unidad Popular, también el jurado contaba con dos representantes de los escritores, de los gremios de escritores, o sea la Sociedad de Escritores nombraba jurado para el premio, cosa que ahora no ocurre y otra cosa es que los miembros del jurado que no eran escritores, escritores creativos, estoy hablando del pasado, muchas veces con una actitud muy decente, modesta, delegaban su voto. Yo recuerdo por ejemplo algún rector de la Universidad de Chile, parece que fue Gómez Millas, que al tener que votar, dijo yo no conozco toda la literatura pero tengo confianza en Manuel Rojas, lo nombro a él. Lo mismo podía hacer un Ministro de Educación, entonces en el jurado había realmente escritores. Se podría decir entonces que eran los pares los que premiaban…. Casi, casi… Habían especialistas que catalogaban la obra, o al menos las personas más idóneas Por lo menos eran las personas que conocían más la literatura, Y ¿qué le parece que ahora haya que postularse al premio? Me parece espantoso, antes tampoco existía esto, simplemente los que decidían eran personas que sabían quiénes estaban en esa parada ya, y no había que postularse como si fuera un concurso público. Que siente usted en términos personales, que sea convocado a postularse, usted como escritor, sabiendo… No, yo no me he postulado, a mí me han postulado, si yo tuviera que mandar, yo no lo haría. Esto es una parte de la controversia, la otra parte es sobre las personas que están involucradas en el premio, por ejemplo el caso del Ministro de Educación. Siempre lo ha tenido el Premio Nacional de Literatura, pero se le critica a Lavín por no estar inserto en la dinámica cultural chilena, eso responde un poco a los tiempos, usted como escritor siente que el motivo de inspiración literaria es distinto al que tienen los escritores actuales. Yo no soy un escritor nuevo, no sé cómo se inspiran ellos, se como nos inspirábamos nosotros, pero yo creo que en general que no hay ninguna diferencia, es atemporal. ¿No cree que los factores culturales determinen la narración literaria de cierta generación? Yo creo que los determinan, no se si determinar es la palabra, porque determinar es incondicional, los encauzan tal vez, los ayudan o los desayudan, pero no creo que los determinen, yo creo que cuando un escritor es artista producto de un mandato como lo es un compositor musical o un pintor, se va a inspirar o va a escribir o va a pintar el pintor o componer el músico, de todas maneras sea cual sea la situación cultural de la sociedad en que vive, sea cual sea la época en que nació el artista, el arte es un mandato, no una profesión que se elige, es un mandato. Las características actuales, un poco del individualismo y el consumismo, se reflejan en las creaciones literarias de los escritores. Yo creo que puede influir sobre la visión del mundo que tengan los escritores. Es distinto un escritor en una sociedad arcaica que en una sociedad barroca. El tipo de sociedad en que viva le puede indicar caminos, determinar quizás algunas cosas. Pero el consumismo, por ejemplo, puede crear una mentalidad en la gente nueva, que no sabe de los peligros, que no conoce los peligros del consumismo, sino que el consumismo le llegó por osmosis, porque está ahí y ellos nacieron con ello. El caso de la generación mía, es distinto. Nosotros conocimos cosas que no eran el consumismo. Entonces tenemos la posibilidad de reaccionar contra algo que no nos gusta. Ahora, el consumismo ha generado la política de mercado, el marketing, que llaman, y eso se manifiesta en la literatura, en la venta de libros, en lo que se vende o no se vende. Yo me pregunto, por ejemplo, si Manuel Rojas, en toda su vida de escritor, vendió tantos ejemplares de libros como uno de Isabel Allende. Y yo creo que no. Porque no había esa mercadotecnia, no había la idea que el mercado funciona para todo. Se podría inferir de una conclusión así, que las ventas de un determinado autor, no refleja la calidad. No, por supuesto que no. O sea, yo creo que… Y que se tengan criterios de venta para otorgar el reconocimiento. Eso no me parece, yo creo que el reconocimiento tiene que ser a la calidad del escritor, aunque no venda ningún libro. Y no a la venta masiva o solamente por eso. Ahora, puede coincidir una venta masiva con calidad también. Hay escritores que han vendido mucho y son buenos. ¿Y los escritores se han hecho sentir como fuerza, digamos fuerza social, defendiendo ese tipo de injusticias? En este tiempo no mucho, porque el escritor está sometido a una serie de engranajes individualistas de las relaciones, y hay poca gremialidad. Antes había mucha más, se lograban más cosas socialmente para el gremio, a través de la Sociedad de Escritores, y lo que se llamó la Asociación Chilena de Escritores, o algo así. Y que siempre eran presididas por escritores de mucha talla. Rubén Azocar, me acuerdo, hizo grandes cosas por el gremio. Consiguió dineros para concursos, compró la casa de la SECH cuando fue presidente, y de repente tenía en su agenda mas interés por la labor social hacia los escritores que a favor de su propia obra literaria. Eso ahora no se da. Hay mucho más individualismo. Por otra parte, el escritor tiene un mínimo acceso a los medios de comunicación, por lo menos a los medios de comunicación clásicos. A la radio, a la televisión y a la prensa escrita. Y luego esa prensa, esa televisión y parte de esa radio, está manejada por un solo sector ideológico. Y en el gremio de escritores hay más sectores ideológicos que uno. Entonces los que no están ahí, son de alguna manera, marginados. Hay escritores que no tienen tribuna donde expresar una opinión. Yo sé, ahora está el Internet, pero hay escritores de mi generación que no se meten en eso y no quieren enredarse con la tecnología. ![]() Ahora. El Premio Nacional siempre se caracteriza por ser un premio a una obra. A una obra de toda la vida del escritor. No tiene que ver, fundamentalmente con si escribe un libro o no, sino que tiene que ver cómo él ha aportado, su escritura ha aportado al desarrollo de la cultura y de las letras. Ese era el sentimiento más profundo del Premio Nacional. Claro, pero si involucra eso que escriba buenos libros. Se le da a una trayectoria de un escritor bueno. No es solo la trayectoria. La trayectoria de un escritor malo no. En una entrevista que le hicimos al poeta Armando Uribe nos dijo que la cultura en este país se ha ido jibarizando, reduciendo. El dijo "no puede haber un ministro de Cultura que sea actor”, aclarando que no tiene nada en contra de los actores. Un ministerio de Cultura no puede ser dirigido por una actriz, nos dijo. Cuál es tu opinión de eso y con respecto a la cultura en general, considerando que tienes toda una trayectoria, has vivido distintas situaciones y momentos sociales y políticos en el país. Mira, creo que dentro de lo que me ha tocado vivir, tanto en Chile como en el exterior, pero fundamentalmente en nuestro país, el momento más creativo, de alguna manera, y de desarrollo cultural, me refiero específicamente al desarrollo de las artes, creo que el periodo más interesante en este desarrollo fue el del gobierno de la Unidad Popular, dónde había una situación latente de revolución social y esto tiene siempre como su homólogo consustancial, la revolución cultural. Ambas van de la mano y no pueden avanzar una sin la otra como lo hemos comprobado en otras revoluciones como la de México, la de Cuba. En el gobierno de la UP surgió Quimantú (Editorial del Estado, NdE), que fue el paso más avanzado hacia una política cultural no elitista, donde el libro se abarató a niveles casi inverosímiles. Un libro costaba lo que valía un comic en los quioscos o una cajetilla de cigarrillos, esto porque se editaban masivamente los libros y así se abarataban los costos. La tirada de la colección minilibros de Quimantú, que eran libros de bolsillo, era de 50 o 70 mil ejemplares, entonces el libro valía 10 pesos y tú veías a la gente leyendo libros en las micros. A los estudiantes, a los obreros y se lo echaban posteriormente al bolsillo y con una política que no era en absoluto sectaria: iban leyendo a Hemingway, a Oscar Wilde pero también a Gorki o a Neruda. Luego, en otras manifestaciones del arte, también hubo un avance, una conjunción entre la creación y la sociedad. En la pintura, por ejemplo, a través de la Brigada Ramona Parra o Elmo Catalán que pintaron los muros de Santiago y de Chile con murales que tomaban como ejemplo el Agriprop de la pintura mural mexicana. Esta fue una manifestación artística que no alcanzó a tener un gran desarrollo desde los lemas políticos o las consignas hacia una creación más profunda artísticamente hablando, pero podría haberse dirigido en esa dirección como lo sintió el pintor Roberto Matta que pintó con ellos, se entusiasmó con la Brigada Ramona Parra y pintó murallas con ellos. Este periodo para mi es el más rico. Después vino lo que se denominó el apagón cultural con la dictadura y ahí todo lo desarrollado se perdió y en el caso de la literatura la mayor parte de la literatura chilena se realizó fuera de Chile, porque aquí las obras permanecían encerradas en los cajones, había ley de censura. Sólo los escritores del régimen podían publicar y estos no eran muchos, eran muy pocos. Se generó entonces esta literatura del exilio, que se centró mucho en Chile. La literatura del exilio se escribió en Alemania, en África, en México, en EEUU, en Canadá o en Suecia y siempre estaba mirando a Chile. Estas obras de alguna manera llegaban con algún viajero, en alguna maleta y se divulgaban. Me sorprendió mucho cuando llegué a Chile, en 1984, que los escritores de nueva generación como Pía Barros, Ramón Díaz Eterovic, Diego Muñoz, habían leído algunas novelas mías que habían llegado aquí y circulado. Con la vuelta a la democracia, o "dizque democracia", la cultura volvió a andar sobre rieles y se han creado muy buenos instrumentos que no siempre habrán sido bien manejados, que siempre pueden tener una mejor posibilidad de servir a los artistas. Por ejemplo, se hizo la ley del libro, se creó el Consejo Nacional del Libro y el Ministerio de Cultura. Todo esto puede haber sido no bien manejado pero es bueno que existan. ¿Qué criterio espera Ud. que primen en la definición del Premio Nacional de Literatura actual? Yo espero que prime el criterio de elegir ni por simpatía, ni por política, al escritor que se considere más meritorio por la calidad de su obra, por la trascendencia que haya tenido y por una trayectoria mayor, en cuanto a su tiempo de creación. No es lo mismo alguien que se puso a escribir hace dos años y publicó de repente cinco novelas que alguien que viene escribiendo hace 40 años. Eso tiene nombre y apellido Claro pero no lo voy a decir. La dictadura, con lo del apagón cultural, dañó, incluso con cierta profundidad el Premio Nacional de Literatura al otorgarlo a personas como Sady Zañartu o al filólogo Rodolfo Oroz y de ahí como que el premio cayó en una suerte de desmérito. ¿Usted tiene esa impresión? Desde luego, el único premiado en dictadura, que creo que lo merecía es José Donoso. Sin embargo a partir del 92, Aylwin, ratifica la bianualidad, lo que se podría considerar como continuidad de las políticas culturales de los años anteriores. ¿Usted cree que los 20 años de gobiernos de la concertación, se hizo suficiente, se pudo hacer más, por la literatura chilena? Nunca es suficiente, nunca se ha hecho tanto como para decir que no se puede hacer más. Pero yo creo que hicieron cosas eso no puede desmerecer, cosas que ya nombré. Ahora no siempre las cosas que se hacen son bien manejadas, eso es otra cosa. Pero las personas pasan y las cosas quedan. Los instrumentos se pueden seguir perfeccionando. Qué responsabilidad le cabe al escritor para responder a esta dinámica. Qué es lo que puede hacer el escritor como referente intelectual en la sociedad chilena Yo creo que la primera opción del escritor es escribir. Escribir no significa sólo crear su obra, sino que significa también opinar, pero para opinar hay que tener dónde y cómo. Yo por ejemplo, durante muchos años escribí para un diario. Durante años tuve una página semanal en La Tercera, se llamaba Entre la Pluma y la Pared. Antes de eso tuve una columna en La Época, cuando se creó y antes de eso, en dictadura, escribía para la revista Apsi. Pero ahora no tengo tribuna, no tengo donde escribir. A veces me llaman, ahora me llamaron para escribir un artículo sobre Manuel Rojas en El Mercurio, pero eso es un trabajo, no es la columna de opinión donde pueda decir lo que pienso. Existe un círculo perverso en el que existen pocas librerías y los precios de los libros son muy caros, en relación, por ejemplo, con Buenos Aires, lo que ha ayudado a que la literatura decaiga, ¿qué opinas de esta situación? El libro se vende poco, las ediciones son mínimas. Las ediciones de libros nacionales, salvo algunos best Sellers, son de 1000 y 2000 ejemplares, no es nada Qué posibilidades le ve usted a la Sociedad de Escritores de Chile, de que sean escuchadas sus demandas. Lograr instalar a uno de sus representantes en el jurado del Premio Nacional y lograr la anualidad. Yo le veo buenas posibilidades, no sé si porque las tenga o porque yo soy un optimista, pero creo que existe buen voluntad para aceptar las proposiciones que se van a hacer desde la SECH. Pasando a otro tema. Ayer, estaba un grupo de ancianos y ancianas frente a La Moneda protestando por la posibilidad de indulto a violadores de derechos humanos, esta protesta se realizó en un ambiente frío y de orfandad. Los representantes de la iglesia frente a ellos separados por un trecho que parece un desierto, la explanada de la plaza de la Constitución. ¿Qué sensación le da esta situación en el tema de los derechos humanos? Eso es dramático, ellos están reclamando lo justo, son familiares de personas que fueron desaparecidas, torturadas o ejecutadas por las personas que se pretende indultar. Están reclamando por eso con toda justicia y el cuadro es dramático como el de las madres de la Plaza de Mayo. ¿Que opinión tienes respecto al indulto y el pedido de la iglesia? Yo creo que a los violadores de derechos humanos que están condenados no se les debe indultar. Ayer se supo la noticia del fallecimiento de Luis Corvalán, ¿qué podrías decirnos de Corvalán? Creo que fue un gran dirigente político, y uno de los grandes y tenaces secretarios generales que ha tenido el Partido Comunista chileno, creo que fue un dirigente muy importante y la política que el PC tuvo no desde él sino que tal vez la venia teniendo desde antes, pero con él se fue fraguando, fue la política de concitar a una Unidad Popular en un gobierno popular y eso se logró. No pregunto si habrá Corvalanes ahora, pero que posibilidades les ve a dirigentes que tengan la capacidad de aunar esas fuerzas hoy en día. Yo creo que existen buenos dirigentes. Lo que pienso es que no está muy claro el ambiente social, la atmósfera social y política digamos. Ha habido una vuelta atrás en los movimientos populares, movimientos proletarios, en la vida sindical, la no existencia de la Central Única de Trabajadores que alguna vez hubo, etc. Creo que los dirigentes ahora están partiendo desde mucho más atrás. Qué responsabilidad le cabe a la izquierda en este retroceso. No soy un pensador político pero en mi opinión es que la responsabilidad no es de la izquierda, lo único que pudo haber sido a mi juicio un error fueron las rencillas que hubo entre los dos partidos principales de la izquierda por distintas opciones políticas del momento, pero creo que la situación que estamos viviendo no es responsabilidad de la izquierda. ¿Sería responsabilidad de la izquierda, el golpe militar? Porque hizo el gobierno de la Unidad Popular sí, pero…. Me refería principalmente al modo de enfrentar la actual fragmentación social Yo no creo que sea la izquierda la responsable. Todo eso es producto de la dictadura. Lo que si a la izquierda la está costando mucho recuperarse. Y cómo ve el futuro No sé por qué, pero lo veo con optimismo; sigo siendo un optimista, y como te digo, no sé por qué. Comentaba de dos nuevas publicaciones suyas. Cuéntenos de ellas… En la Editorial LOM acaban de publicar un librito breve, de la colección El Ciudadano, que son libros de bolsillo. El libro de llama Exilio. En él hay cuatro o cinco cuentos con el tema del exilio político chileno durante la dictadura. Son cuatro cuentos que yo escribí estando exiliado y que fueron apareciendo uno tras otro. Lo que hace LOM es juntarlos y publicarlos en un solo libro. El otro que está por aparecer en la Editorial Random House colección Mondadori, es una novela que escribí hace un par de años y que se llama Y Tú No Me Respondes. El título de esa novela es de una canción venezolana que en una parte dice “María, María, María, te estoy llamando María; María, María, María y tú, no me respondes”. Una vez la cantó un amigo mío en una comida y a mi me impactó tanto esa urgencia del “Y tú, no me respondes…” que me dio la idea de escribir un libro que se llamará Y tú no me respondes. Hay un tercer libro que se está publicando en Argentina y es una reedición de Muerte de Una Ninfómana. En la literatura actual que autor le llama la atención Aún pienso que la literatura más potente del siglo XX y que sigue proyectándose de esta manera, es la estadounidense. En este momento hay un escritor que me parece notable que se llama Cormac McCarthy. La obra de este escritor se basa en la violencia que hay en la sociedad; es un escritor de la frontera con Méjico. De lo actual, la obra de él es interesante. En Chile, si tú me preguntas de la gente joven yo diría que hay dos o tres escritores. Cuando digo jóvenes, me refiero a escritores que andan por los treinta años, treinta y cinco, esa edad es joven para un escritor. Hay un muchacho que se llama Gianfranco Rolleri; publicó el libro de cuentos La Resaca de la Hiena que me parece muy bueno. Yo creo que él será figura en la literatura a futuro. También hay una mujer cuyos textos me gustan mucho también que se llama Nona Fernández. Ella tiene una novela que se llama Diez de Julio Huamachuco; yo creo que ellos dos son “tiraparriba”, y yo soy buen barómetro; aposté por ejemplo, por Ramón Díaz Eterovic con su primer librito que le escribí la contraportada; era el primer Heredia, todavía estaba la dictadura en ese tiempo. Ahora va en el décimo cuarto Heredia. Ramón Díaz Eterovic es un escritor que a mi me gusta mucho, es un gran escritor. Equipo Dilemas Julio de 2010
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